AUTOCONOCIMIENTO Y AUTOESTIMA

COLABORACIÓN EN EL CORAZÓN DE LA MISIÓN / PROGRAMA DE FORMACIÓN CONJUNTA / DESARROLLO HUMANA INTEGRAL

AUTOESTIMA – AUTOCONCEPTO ;  haga clic en el siguiente enlace

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COLABORACIÓN EN EL CORAZÓN DE LA MISIÓN / PROGRAMA DE FORMACIÓN CONJUNTA / DESARROLLO HUMANA INTEGRAL

LOS SEIS PILARES DE LA AUTOESTIMA: Haga clic en el siguiente mensaje

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COLABORACIÓN EN EL CORAZÓN DE LA MISIÓN / PROGRAMA DE FORMACIÓN CONJUNTA / DESARROLLO HUMANA INTEGRAL

 TALLER AUTOESTIMA Y AUTOCONCEPTO

Importancia de la autoestima:

El modo como nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta virtualmente en forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia, desde la manera como funcionamos en el trabajo, el amor y en la familia, hasta nuestro proceder como padres y las posibilidades que tenemos de progresar en la vida. Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quién y qué pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que poseemos de nosotros mismos. Por lo tanto, la autoestima es la clave del éxito del trabajo o del fracaso.

La autoestima positiva es el requisito fundamental para una vida plena. Tiene dos componentes: un sentimiento de capacidad personal, y un sentimiento de valía personal, en otras palabras, la autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Refleja el juicio implícito que cada uno hace de su habilidad para enfrentar los desafíos de la vida (para comprender y superar los problemas) y su derecho a ser feliz (respetar y defender sus intereses y necesidades).

Tener una alta autoestima es sentirse confiadamente apto para la vida, es decir, capaz y valioso; tener una baja autoestima es sentirse inútil para la vida, errado, no con respecto a tal o cual asunto, sino equivocado como persona. Tener un término medio de autoestima es fluctuar entre sentirse apto e inútil, acertado y equivocado como persona, y manifestar estas incoherencias en la conducta (actuar a veces con sensatez, a veces tontamente) reforzando así la inseguridad.

En el proceso de desarrollo, y en el proceso de la vida en sí, nos resulta sumamente fácil apartarnos de un concepto positivo de nosotros mismos, o no llegar a formarlo nunca., Tal vez no podamos jamás estar satisfechos con nosotros mismos a causa de la aportación negativa de los demás, o porque hemos faltado a nuestra propia honestidad, integridad, responsabilidad y autoafirmación, o porque hemos juzgado nuestras acciones con una comprensión y compasión inadecuadas.

La autoestima tiene tres componentes básicos:

Un componente es definido como un elemento importante que debe actuar en sintonía con el resto de elementos para garantizar un funcionamiento adecuado. De la misma manera sucede con la autoestima.

Estos 3 componentes, que son las percepciones, sentimientos y comportamientos están íntimamente relacionados y cualquier déficit de sintonía en alguno de ellos puede generar conflictos en la autoestima.

  • El componente cognitivo se refiere a las percepciones, creencias e información que tenemos de nosotros mismos. Algunos de los componentes incluyen:

Defectuosa Autoimagen Es la percepción errónea de la imagen de sí mismo que proviene de interpretaciones erróneas de la niñez. Se manifiesta con creencias negativas de sentirnos inadecuados, o no merecedores de lo bueno ni de amor y/o incompetentes.

La incapacidad de discernir a quién confiar: Esta incapacidad de elección proviene de repetitivas traiciones sufridas durante la niñez. Por lo tanto la persona con baja autoestima no puede discernir en quién confiar y tienen un patrón que los lleva a confiar en personas que parecen buenas o les prestan atención lo que abre la puerta a nuevas traiciones y decepciones.

Diálogo interno negativo: Una vez que uno ha incorporado una imagen de sí mismo negativa como ser: inadecuado, no es lo suficientemente bueno, etc., se trata a si mismo de esta manera y espera que los demás lo hagan manteniendo un diálogo interno negativo y repetitivo de estas expectativas.

  • El componente emocional es el Sentimiento de lo favorable o desfavorable, que siente la persona de sí misma. Se aprende de los padres , maestro y la sociedad en general algunos de los componentes incluyen:

La Depresión: En muchísimos casos la depresión es el resultado de una baja autoestima. Esta depresión se manifiesta en diferentes momentos aunque algunas personas la padecen por años

Miedo y Ansiedad: Este miedo y ansiedad está basado en experiencias del pasado. Las personas desarrollan una idea de cómo ellos se sienten: adecuados, competentes, dignos y merecedores. Pero si tienen una percepción negativa durante el transcurso de su vida sienten ansiedad y miedo, anticipan lo peor y no se pueden relajar. Esta ansiedad constante va a influenciar la habilidad de la persona de tomar decisiones, de aprender de sus errores o de desarrollarse. Los miedos más comunes van a ser:

  1. Miedo de hacer algo mal
  2. El miedo de que los demás van a darse cuenta de que hicieron algo mal
  3. Miedo al abandono, de perder lo que tienen o miedo de que nunca van a tener éxito
  4. Miedo de sentir depresión, humillación, etc.

Confusión de emociones: Las emociones van a cambiar constantemente. Por ejemplo, pueden sentir que alguien los rechaza y sienten la herida y reaccionan con enojo y rabia. Puede ser que se sientan muy seguros de sí mismo en un momento pero en el instante que alguien hace un comentario comienzan a sentirse inseguros. Pueden estar haciendo alguna tarea muy bien y al cometer un error se sienten deprimidos y desbastados. Esto produce una montaña rusa de emociones que generalmente terminan con diálogo interno negativo.

Ataques de Autoestima mal interpretados como Ataques de Pánico: Cuando una persona sufre de un ataque de autoestima es siempre relacionado con cómo la persona se siente acerca de si misma. Por ejemplo: inadecuada. Estos ataques producen depresión y sentimientos de humillación. Por lo tanto un ataque de autoestima es producido cuando la persona percibe que ha cometido un error frente a los demás. En dónde la personas se siente una tonta y reacciona con miedo. Esto lleva a la persona a aislarse, callarse y no compartir ideas, no buscar un trabajo mejor, por ejemplo, por miedo a sentirse rechazada.

Negar sus emociones: Muchas personas que han sufrido de abuso, abandono, o han sido maltratadas no puede reconocer lo que sienten, por lo tanto lo niegan. Esta es una manera de protegerse porque no soportan el dolor que han sufrido. Por lo tanto frecuentemente se encuentran en la situación de que no saben lo que sienten. Creen que no tienen nada que ofrecer y pueden correr riesgos.

  • El componente conductual: Se refiere a nuestro comportamiento. Lo que decidimos y hacemos. Algunos de los componentes incluyen:

Relaciones Dramáticas: Estas personas de baja autoestima siempre están a la defensiva, se sienten no merecedores de amor y por lo tanto se involucran en relaciones donde el drama siempre está presente. No pueden mantener relaciones maduras, honestas e íntimas. Viven en relaciones llenas de dramas en donde expresan sus heridas, falta de comunicación, etc.

Mantenerse a la defensiva: Si alguien pide una opinión, o una idea o simplemente un consejo sobre una decisión se vuelven defensivos. Ellos esperan ser criticados y rechazados y no quieren exponerse.

Desórdenes Alimenticios: La baja autoestima es la causa más común de los desórdenes alimenticios. Como el exceso de alimentación, la anorexia y la bulimia.

Falta de Asertividad: Carecen de falta de asertividad porque tienen miedo de ser rechazados cuando dicen la verdad, o cuando se les preguntan qué es lo que quieren o tienen que compartir lo que sienten. Se vuelven pasivos y reprimen sus emociones hasta que el enojo y la rabia se acumula al punto de volverse sarcásticos, rudos e inclusive violentos. Se vuelven manipuladores, hablan detrás de las personas, etc.

Perfeccionismo: Debido a que las personas con baja autoestima se sienten tan inadecuadas e imperfectas buscan constantemente maneras de actuar que los hagan ser aceptados. Por lo tanto pueden ser que sean los mejores vestidos, el cabello perfecto, las mejores notas, etc. porque si no se sentirían desbastados.

Falta de Comunicación: Debido a que se sienten tan inadecuados tienen miedo de expresar lo que realmente sienten, no creen que pueden pedir lo que quieren, evitan confrontaciones con los demás y piensan que no tienen nada que ofrecer. Este miedo de expresar sus ideas se aumenta cuando se encuentran con personas que no conocen muy bien o cuando tienen que hablar enfrente de grupos de personas. Este miedo de comunicarse ocasiona dificultades para hacer amigos, parejas, etc.

SEGÚN NATHANIEL BRANDEN LOS SEIS PILARES DE LA AUTOESTIMA SON LOS SIGUIENTES:

  1. La práctica de vivir conscientemente: vivir de manera consciente significa intentar ser consciente de todo lo que tiene que ver con nuestras acciones, propósitos, valores y metas – al máximo de nuestras capacidades, sean cuales sean éstas – y comportarnos de acuerdo con lo que vemos y conocemos. El precio de no vivir conscientemente es una disminución importante en nuestro sentido de eficacia personal y de respeto a uno mismo.

La autoestima es la reputación que llegamos a tener para con nosotros mismos.

La práctica de vivir conscientemente tiene que ver muchísimo con el primer hábito de la gente altamente efectiva: ser proactivo, recordemos que las personas proactivas desarrollan y  usan cuatros dones únicos, dos de los cuales son la autoconsciencia y la consciencia, de este modo al vivir conscientemente estamos también ayudando a desarrollar nuestra pro actividad.

El vivir de manera consciente es vivir siendo responsable hacia la realidad, nos guste o no nos guste lo que vemos, lo importante es reconocer que lo que existe, existe y lo que no existe, no existe.
2. La práctica de aceptarse a sí mismo. La autoestima es imposible sin la aceptación de sí mismo. Este concepto tiene tres niveles de significación:

  1. a) Aceptarse a sí mismo es estar de mi lado, -es estar para mí mismo- es una especie de egoísmo natural que es un derecho innato de todo ser humano orientado a la valoración y al compromiso consigo mismo. Algunas personas se rechazan a sí mismas en un nivel tan profundo que no podrán comenzar ninguna labor de crecimiento hasta abordar este problema.
    b) Aceptarse a sí mismo es la disposición a experimentar plenamente mis pensamientos, sentimientos, emociones mis acciones, mis sueños, no como algo lejano, o algo distinto a mí, sino como parte de mí esencia, ya que permito que se expresen y no los reprimo. Vivir en toda su intensidad lo que estoy sintiendo, pensando, haciendo. Si pienso en ideas que me causan trastorno, estoy pensando en ellas; o un deseo inadecuado, lo estoy sintiendo, lo que es verdad, es verdad, no lo racionalizo, niego o intento descartarlo mediante explicaciones.
  2. c) La aceptación de sí mismo conlleva la idea de compasión, de ser amigo de mí mismo. Supongamos que he hecho algo que lamento, o de lo cual estoy avergonzado y por lo cual me reprocho, la aceptación de sí mismo, no niega la realidad, no afirma que sea en realidad correcto lo que está mal, sino que indaga el contexto en el que se llevó a cabo una acción. Quiere comprender el porqué. Quiere conocer por qué algo que está mal o es inadecuado se consideró deseable o adecuado o incluso necesario en su momento.

  3. La práctica de asumir la responsabilidad de uno mismo:

Para sentirme competente para vivir y digno de la felicidad, necesito experimentar una sensación de control sobre mi vida. Esto exige estar dispuesto a asumir la responsabilidad de mis actos y del logro de mis metas. Lo cual significa que asumo la responsabilidad de mi vida y bienestar. La responsabilidad de uno mismo es esencial para la autoestima, y es también un reflejo o manifestación de la misma. La práctica de la responsabilidad de sí mismo supone la admisión de lo siguiente:
Yo soy responsable de la consecución de mis deseos.
Yo soy responsable de mis elecciones y acciones
Yo soy responsable del nivel de conciencia que dedico a mi trabajo
Yo soy responsable de mi conducta con otras personas, compañeros de trabajo, socios,      clientes, cónyuge, hijos, amigos.
Yo soy responsable de la manera de jerarquizar mi tiempo
Yo soy responsable de la calidad de mi trabajo
Yo soy responsable de mi felicidad personal
Yo soy responsable de aceptar o elegir los valores según los cuales vivo.

  1. La práctica de la autoafirmación: La autoafirmación significa respetar mis deseos, necesidades y valores y buscar su forma de expresión adecuada en la realidad.
    Su opuesto es la entrega a la timidez consistente en confinarme a mí mismo a un perpetuo segundo plano en el que todo lo que yo soy permanece oculto o frustrado para evitar el enfrentamiento con alguien cuyos valores son diferentes de los míos, o para complacer, aplacar o manipular a alguien, o simplemente para estar en buena relación con alguien.

  2. La práctica de vivir con propósito: Vivir con propósito es utilizar nuestras facultades para la consecución de las metas que hemos elegido: la meta de estudiar, de crear una familia, de organizar nuestros archivos, de ganarnos la vida, de empezar un negocio nuevo, de hacer ejercicio, de dedicarles más tiempo a nuestros hijos, pareja, amigos, padres. Son nuestras metas las que nos impulsan, las que nos exigen aplicar nuestras facultades, las que vigorizan nuestra vida.

    Vivir con propósito es vivir productivamente, es una exigencia de nuestra capacidad para afrontar la vida. La productividad es el acto de conservación de la vida plasmando nuestras ideas en la realidad, fijando nuestras metas y actuando para conseguirlas, el acto de dar la vida a los conocimientos, bienes y servicios.

  3. La práctica de la integridad personal:

La integridad consiste en la integración de ideales, convicciones, normas, creencias, por una parte, y la conducta por otra. Cuando nuestra conducta es congruente con nuestros valores declarados, cuando concuerdan los ideales y la práctica, tenemos integridad.
La integridad significa congruencia, concordancia entre las palabras y el comportamiento. Hay varios estudios que revelan que en las organizaciones hay muchas personas que no confían en sus superiores. ¿Por qué? por falta de congruencia. Por hermosas declaraciones de intenciones que no se cumplen en la práctica. Por la doctrina del respeto al individuo que no se aplica en realidad. Por los eslóganes por el servicio al cliente en las paredes que no se corresponden con la realidad del trabajo cotidiano. Por los sermones sobre la honestidad traicionados mediante las trampas. Por las promesas de equidad traicionadas por el favoritismo. 

 EL AUTOCONCEPTO

El autoconcepto es lo que yo soy, es decir, las características que conciben mi ser: mi personalidad, mi forma de ver la vida, mis características personales. Es decir, el autoconcepto tiene un valor descriptivo. Para algunos autores el autoconcepto consiste en el conjunto de opiniones, hipótesis e ideas que individuo tiene sobre sí mismo.

Según Burns, el autoconcepto sería, en término actitudinales, el componente cognitivo. Es decir, el componente cognitivo es el conjunto de percepciones, ideas u opiniones que el individuo tiene de sí mismo; independientemente de que seas falsas o verdaderas, objetivas o subjetivas, y estas opiniones le permiten describirse a sí mismo.

Si al pensar en nuestro autoconcepto nos sentimos a gusto, tendemos a ser más optimistas y enérgicos.

Si, por el contrario, sentimos que no estamos a gusto, tenderemos a sentirnos más negativos y apáticos.

La autoestima y el autoconcepto:

Algunas de las características del autoconcepto y la autoestima son:

  • Es un conjunto de percepciones que se extraen de las experiencias que la persona tiene en sus diferentes ámbitos.
  • Tiende a ser consistente en el tiempo, estable, pero esto no significa que no sea modificable. Siempre estamos a tiempo de acabar.
  • Es jerárquica, las distintas características se gradúan.
  • Es multidimensional.
  • Es un sistema organizado.

Hay diferencia entre autoconcepto y autoestima:

Aunque ambas ideas se parezcan, el autoconcepto no es lo mismo que la autoestima. El primero sirve sólo para describirnos a nosotros mismos, mientras que la autoestima es el concepto que hace referencia a nuestra manera de valorarnos. Es decir, que el autoconcepto sirve para referirnos a la vertiente cognitiva de nuestra manera de vernos, mientras que la autoestima tiene su razón de ser en el componente emocional y valorativo desde el que nos juzgamos. Ambos constructos teóricos, sin embargo, hacen referencia a algo subjetivo y privado.

Muchas veces, además, se utiliza el término “autoconcepto” ya dando por sentado que en él quedan incluidos tanto el autoconcepto como la autoestima. Sin embargo, para salir de dudas, es recomendable utilizar por separado estos términos.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Cómo está el desarrollo de tu autoestima?
  2. ¿Reconoces fácilmente tus habilidades y capacidades?
  3. ¿Qué necesitas hacer para mejorarla? 

Cuento: “La Puerta Negra”

Érase una vez en un país muy lejano un rey que era muy polémico por sus acciones, tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba hacia una enorme sala. Los prisioneros eran colocados en grandes hileras en el centro de la sala y el rey gritaba diciéndoles: Les voy a dar una oportunidad, miren el rincón del lado derecho de la sala.

Al hacer esto, los prisioneros veían a algunos soldados armados con arcos y flechas, listos para cualquier acción.

-Ahora, continuaba el rey, miren hacia el rincón del lado izquierdo: Al hacer esto, todos los prisioneros notaban que había una horrible y grotesca puerta negra, de aspecto dantesco, cráneos humanos servían como decoración y el picaporte para abrirla era la mano de un cadáver. En verdad, algo verdaderamente horrible solo de imaginar, mucho más para ver.

El rey se colocaba en el centro de la sala y gritaba: Ahora escojan, ¿qué es lo que ustedes quieren? ¿Morir clavados por flechas o abrir rápidamente aquella puerta negra mientras los dejo encerrados allí? Ahora decidan, tienen libre albedrío, escojan:

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar la decisión, ellos llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, miraban los cadáveres, la sangre humana y los esqueletos con leyendas escritas del tipo: “viva la muerte”, y decidían: -“Prefiero morir atravesado por las fechas.”

Uno a uno, todos actuaban de la misma forma, miraban la puerta negra y a los arqueros de la muerte y decían al rey:

– “Prefiero ser atravesado por flechas a abrir esa puerta y quedarme encerrado”.

Millares optaron por lo que estaban viendo que hacían los demás: elegir la muerte por las flechas. 

Un día, la guerra terminó. Pasado el tiempo, uno de los soldados del “pelotón de flechas” estaba barriendo la enorme sala cuando apareció el rey. El soldado con toda reverencia y un poco temeroso, preguntó: – “Sabes, gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, no se enfade con mi pregunta, pero, ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?”

El rey respondió: Pues bien, ve y abre esa puerta negra.” 

El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un rayo puro de sol besar el suelo de la enorme sala, abrió un poco más la puerta y más luz y un delicioso aroma a verde llenaron el lugar.

El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo que apuntaba a un gran camino. Fue ahí que el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la libertad.

Reflexión:

¿Qué es para ti la puerta negra?

Por lo general los asociamos con nuestros miedos, sobre todo nuestros miedos a salir de nuestra “zona de confort”. El miedo a lo desconocido, a no ser capaz, una inseguridad que paraliza, o una frustración. Miedo a asumir riesgos. Los soldados prefieren morir pero sabiendo lo que les va a pasar, que traspasar la puerta sin saber. Creo que en muchos momentos de nuestra vida tenemos puertas negras en nuestro interior ¿cuáles son las tuyas? ¿Qué pasaría si las abrieras?

 ¡YO SOY YO!

En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí.
Hay personas que tienen aspectos míos, pero en ninguna forma el mismo conjunto mío.
Por consiguiente, todo lo que sale de mi es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.
Todo lo mío me pertenece: mi cuerpo, todo lo que hace
mi mente, con todos sus pensamientos e ideas;
mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciben;
mis sentimientos, cualesquiera que sean: ira, alegría,
frustración, amor, decepción, emoción;
Mi boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces, o cortantes, correctas o incorrectas;

Mi voz, fuerte o suave, y todas mis acciones, sean para otros o para mí.
Soy dueña de mis fantasías,
mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Son míos mis triunfos y mis éxitos,
todos mis fracasos y errores.
Puesto que todo lo mío me pertenece, puedo llegar a conocerme íntimamente.
Al hacerlo, puedo llegar a quererme y sentir amistad hacia todas mis partes.
Puedo hacer factible que todo lo que me concierne funcione
para mis mejores intereses.
Sé que tengo aspectos que me desconciertan y otros que desconozco.
Pero mientras yo me estime y me quiera,
puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas
e ir descubriéndome cada vez más.

Como quiera que parezca y suene, diga y haga lo que sea,
piense y sienta en un momento dado, todo es parte de mí ser.
Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese momento del tiempo.
A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho,
de lo que he pensado y sentido, algunas cosas resultarán inadecuadas.
Pero puedo descartar lo inapropiado, conservar lo bueno
e inventar algo nuevo que supla lo descartado.
Puedo ver, oír, sentir, decir, y hacer.
Tengo los medios para sobrevivir, para acercarme a los demás,
para ser productiva y para lograr darle sentido y
orden al mundo de personas y cosas que me rodean.
Me pertenezco y así puedo estructurarme.
 Yo soy yo y estoy bien.

© Virginia Satir, 1975. Found in Virginia Satir, Self Esteem, Celestial Arts: California, 1975.