DINÁMICAS: Mal Espíritu y buen Espíritu

DOS DINÁMICAS

Dos dinámicas: el buen espíritu y el mal espíritu

bdrACCIÓN DINÁMICA DE DIOS.-  Lo propio de Dios en su acción sobre la persona es dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitar toda tristeza y turbación.

imagesACCIÓN DINÁMICA DEL MAL.- En cambio, lo propio del mal espíritu es quitar la alegría y consolación espiritual, aduciendo razones aparentes, sutilezas y muchas falacias [329].

 

CONSOLACIÓN SIN CAUSA PRECEDENTE.-  La consolación sin causa precedente. Aquella que se produce sin que la persona haya experimentado antes ningún sentimiento especial ni haya conocido algo (un objeto concreto), a partir de lo cual surge la consolación como consecuencia de la reflexión que la persona ha hecho o de la voluntad que ha puesto. Sin causa precedente significa, pues, sin objeto al que pueda atribuirse y sin haber puesto la persona nada de su parte.

CONSOLACIÓN SIN CAUSA.- En la consolación sin causa, sólo Dios actúa porque “sólo es de Dios nuestro Señor dar consolación a la ánima sin causa precedente; porque es propio del Criador entrar, salir, hacer moción en ella, trayéndola toda en amor de la divina majestad” [330]

En la consolación con causa (ordinaria o intensa), pueden causar consolación tanto el bueno como el mal espíritu, pero para fines contrarios: el buen espíritu “para que crezca y suba de bien en mejor”, el malo para lo contrario [331].

imagesLOS ENGAÑOS DEL MAL.- Los engaños. El mal espíritu se disfraza de ángel de luz: trae pensamientos buenos y santos, pero después engaña e induce intenciones malas o menos buenas [332].

QUÉ HACER? Por eso es importante “advertir el discurso (o proceso) de los pensamientos: si el principio, medio y fin es todo bueno…, o si en el proceso induce a algo malo, o distractivo o menos bueno, o debilita, perturba, quita paz…” [333]

LA COLA SERPENTINA.-

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images (13)El mal espíritu tiene “cola serpentina”. Si la persona aprende a descubrir de qué manera la fue engañando: qué buenos pensamientos le trajo primero y cómo la fue llevando a perder la paz en que estaba hasta inducirla a algo malo, la persona adquiere experiencia y sabrá guardarse en adelante para prevenir tales engaños [334].

 

La gota de agua. En una persona que va bien en la vida espiritual, el buen espíritu actúa suavemente “como gota de agua que entra en una esponja”. El mal espíritu, en cambio, actúa con sonido e inquietud “como cuando la gota de agua cae sobre una piedra”.

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En las personas que van de mal en mal.- En las personas que van de mal en peor, los “espíritus” actúan de modo contrario. Depende de cómo sea la disposición de la persona, si es contraria o semejante a la de los espíritus. “Cuando es contraria, entran con estrépito y sensiblemente; cuando es semejante, entran con silencio como en propia casa a puerta abierta” [335].

images (18)Sin dudar ni poder dudar. “Cuando la consolación es sin causa, en ella no hay engaño por ser sólo de Dios”. Las inspiraciones que la acompañan hay que seguirlas, “sin dudar ni poder dudar” (1º modo de elección). Pero conviene que la persona mire con atención el contenido de la consolación sin causa y lo distinga del contenido del tiempo que sigue a tal consolación, porque en este segundo tiempo se pueden mezclar otras inspiraciones que ya no proceden directamente de la consolación sin causa sino del propio juicio, de la costumbre adquirida, o de influjos extraños y, por consiguiente, estas nuevas inspiraciones pueden ser del bueno o del mal espíritu. Habrá entonces que examinarlas bien antes de darles crédito o llevarlas a efecto [336].

Tres reacciones contra el mal espíritu:

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  • images (23)Si la persona se pone débil, el mal espíritu se hace fuerte. Hay que enfrentarlo, “ponerle mucho rostro”, hacer el “oppósito per diámetrum”. Si la persona se atemoriza, o pierde ánimo para luchar, “no hay bestia tan fiera sobre la haz de la tierra como el enemigo de natura humana…” [325].

 

  • c-hi-od-secretoEl mal espíritu se hace como vano enamorado en querer mantenerse en secreto”. Hay que hablar, comunicar la vivencia, ser transparente. Si las cosas se dicen puede haber arreglo [326].
  • c-hi-od-talon
  • El mal espíritu “se hace como un caudillo… que mira las fuerzas o disposición de un castillo para combatirlo por su parte más flaca”. Conocer las propias limitaciones, debilidades, tendencias porque por ahí vienen los peligros y los engaños [327].

Corolario: discernir “espíritus” y discernir los signos de los tiempos

Con frecuencia se psicologiza el “mal espíritu” localizándolo en la profundidad de nuestras pulsiones. Pero convendría observar también cómo actúa “el enemigo de natura humana” en el plano social; en las costumbres, hábitos, leyes y demás manifestaciones del “pecado social”. Si queremos discernir la realidad social para actuar sobre ella, tenemos que observar en profundidad los movimientos del espíritu, tenemos que ser sensibles con relación a los signos de los tiempos. Si no desarrollamos nuestra  conciencia social crítica, nuestras perspectivas ideológicas y los condicionamientos sociales de nuestra mentalidad limitarán sin duda nuestra sensibilidad del espíritu y, consiguientemente, también nuestras respuestas.

 

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