ENTRADA A EJERCICIOS ESPIRITUALES

MEDITACIÓN INTRODUCTORIA 

Ricardo Antoncich S.J.  CUANDO RECEN DIGAN PADRE NUESTRO, Centro de Espiritualidad ignaciana, Lima, Perú 1989, p 5-7

Mc 6,30-44

Esta primera meditación nos introduce en los Ejercicios Espirituales creando un ambiente propicio para el encuentro con el Señor. En nuestro camino de fe hemos tenido ya experiencias profundas de Dios, hemos realizado incluso actividades en su nombre, pero siempre necesitamos «volver» a El.

El re-encuentro con el Señor: Mc 6,30

Los discípulos vuelven a Jesús a contarle todo lo que han hecho y enseñado. Es como un «rendir cuentas» de toda una etapa de misión. En estos Ejercicios comencemos también nosotros por contar, sencilla y familiarmente, a Jesús todo lo que hemos dicho, hecho, realizado en nuestra vida, sea poco o mucho, acertado o equivocado. Y escuchemos también su invitación a quedarnos con El, a solas, en silencio, en un descanso del espíritu.

Una intimidad que nos abre al mundo: Mc 6, 32-34

Jesús al ver a la multitud, sintió una profunda compasión porque eran como ovejas sin pastor. La intimidad con Jesús no nos aparta del encuentro con la multitud. Esto no es una «distracción», si nosotros entramos en un proceso de conformar nuestro modo de mirar con el de Jesús y de sentir como su corazón siente. Jesús no es indiferente ante tanta gente que busca el sentido de su vida. Hay hombres, mujeres, jóvenes, descarriados, sin horizontes, sin alegría de vivir, sin sentido en la propia existencia.

Tenemos que sentir compasión y saber compartir el don de la fe que ha dado sentido a nuestra vida. Pero, para hacerlo al estilo de Jesús tenemos que superar dos obstáculos.

Primer obstáculo: hacer del anuncio de la Buena Nueva una «profesión»

Muchos viven su profesión con una entrega apasionada y total. No es éste el sentido que aquí damos a la profesión», sino el sentido peyorativo de quien realiza determinadas tareas o funciones y es pagado por ellas sin establecer ningún contacto humano con la persona a la que prestó sus servicios. Los discípulos en Mc 6,35-37, consideran la tarea de evangelizar como un trabajo «profesional» que no nos vincula profundamente con los que reciben la Buena Nueva.

Cuando lo que se enseña es el Evangelio, no se puede tener actitudes «profesionales». El Evangelio no es un conocimiento que se transmite, sino una experiencia de comunión que se comienza a vivir.

Los discípulos consideran el problema de la multitud como si fuera un problema ajeno, que no les concierne a ellos mismos en forma alguna. Cada uno «de los otros» debe buscar comida para sí mismo. Pero Jesús va a cuestionar precisamente esta perspectiva al decirles que den de comer a la multitud. En otras palabras, lo que Jesús insinúa es que el hambre, cuando es de hermanos nuestros, nos concierne directamente y debemos hacer algo para remediarla.

¿Por qué esta exigencia como si no fuésemos miembros de una misma familia? Jesús lo dijo en una ocasión (cf. Lc 8,19-21): «Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la practican». La búsqueda de la voluntad del Padre nos pone a todos los que la buscamos en «situaciones de fraternidad». Se crean vínculos nuevos entre nosotros y debemos asumir mutuamente nuestras cargas y problemas.

Segundo obstáculo: confiar sólo en nuestras fuerzas: Mc 6, 37b

El segundo obstáculo es la confianza exclusiva en nuestros recursos y medios. ¿Dónde están nuestros «doscientos denarios» para dar de comer a tanta gente? Cuando pasamos de la indiferencia ante el sufrimiento de los otros (¡y vivíamos tan tranquilos entonces!), a la solidaridad con ellos, se produce en nosotros la sensación de angustia, de impotencia por la desproporción entre nuestros recursos y las necesidades de otros. Nuestra solidaridad está a punto de quemarse en el momento mismo de comenzar a ser efectiva.

La actitud correcta: dar nuestro aporte y confiar en la gracia: Mc 6, 38-44

Jesús nos enseña a superar este segundo obstáculo exigiendo nuestra contribución personal. El Reino de Dios se construye con nuestro aporte (¿cuántos panes tienen?) y con el poder de Dios. Tenemos que dejar nuestro aporte en las manos del Señor, y confiar en que todo nuestro esfuerzo generoso (hacemos todo lo que podemos), pero limitado (sabemos que nuestro esfuerzo es insuficiente), será multiplicado por el poder de Dios.

Un modelo para nuestro camino espiritual

Nuestros Ejercicios van a reproducir este proceso. Desde la espontánea comunicación de lo que hemos hecho hasta la transformación de nuestras actitudes frente a lo que debemos hacer. Esta transformación consiste en conformar nuestros sentimientos con los de Jesús para ver el mundo como El lo ve. Y este modo de Jesús, a su vez, se expresa por el sentido de la fraternidad con todos los que tienen sed de Dios, y en el deseo de servirles ofreciendo nuestro aporte, al mismo tiempo generoso y consciente de su limitación, abierto, por tanto, hacia el poder de Dios que lo perfecciona y multiplica.

Ricardo Antoncich S.J. CUANDO RECEN DIGAN PADRE NUESTRO, Centro de Espiritualidad ignaciana, Lima, Perú 1989, p 5-7

 

PUNTOS DE ENTRADA A NUESTROS EJERCICIOS DE CUARESMA

IMG_20170516_082727Como personas de este tiempo, como personas que deseamos vivir en los caminos del Señor estamos llamados a tender puentes superando las fronteras en medio de un mundo lleno de divisiones; un mundo muy fragmentado. Deseamos vivir unidos  por el amor de Cristo nuestro Señor. Este será el único vínculo que más allá de nuestras diferencias nos puede llevar a vivir en una comunidad eclesial donde la palabra del Señor es y será siempre un signo de cambio que nos lleve a vivir desde Dios. 

DSC00008 - copiaComo ya sabemos los EE son la fuente de nuestra espiritualidad ignaciana, pero constituyen un don que el Espíritu del Señor ha dado a nuestra Iglesia. Los EE son todo un camino y un método valioso para buscar la Voluntad de Dios en nosotros, en nuestro alrededor y en todas las cosas con el fin de conocer su voluntad y llevarla a la práctica. 

Hacer EE significa desear y querer comenzar toda una peregrinación interior donde dejamos todo en manos del Señor y así ver y sentir la realidad con otra perspectiva. Esta experiencia nos ayuda a comprender que desde la acción del Espíritu podamos ejercitarnos en liberarnos de aquellos afectos desordenados que no nos permiten un estilo de vida de acuerdo a la voluntad de Dios; además,  nos lleva a abrir nuestro corazón a un amor ordenado de Dios y de todas las cosas en Dios. Por tanto es una experiencia que nos recoloca en el corazón de la realidad desde Cristo. 

PETICIÓN 

IMG_20170409_105014Le pido al Señor que me de la gracia de ubicarme muy sinceramente en esta experiencia que deseo continuar. Deseo profundizar y vivir la vida desde los deseos de Dios. Entonces, le pido a Dios tomar consciencia de cómo está mi vida para saber que cosas tengo que disponerme para ordenarlas y así hallar su voluntad. 

CADA TEXTO ES PARA UN MOMENTO DE ORACIÓN (puede ser de  30 minutos , 45 minutos, o una hora) 

  • Mc 6, 30 En medio de las necesidades propias de este mundo tengo el coraje de acercarme al Señor para contarle lo que he vivido durante este año. Me doy cuenta que necesito de su presencia para recuperar fuerzas.
  • Ap 3,18 Le pido al Señor que me ponga de su colirio para reconocerle en esta experiencia de EE; deseo que me unja con su medicina en mis ojos cansados del día a día para poder ver con lucidez y tener
  • una mirada limpia la realidad
  • Apc 3, 19-20   A lo largo de este tiempo el Señor me ha estado llamando. De muchas maneras,  ha tocado mi corazón. Hoy en estos EE que comienzo siento con mayor claridad el deseo de Dios, su llamada a descansar en él a lo largo de estos días. Quiere compartirse y repartirse, desea alimentarme y fortalecerme a los diversos niveles de mi vida,
  • Salmo 139: En este contexto le cuento de mi vida al Dios que me amó y me creó….”Dios conoce de nuestra historia comunitaria y personal. Y en ese conocimiento se dona amorosamente. Es un amor que abarca todo el ser humano. Dios está en todo lugar y nada impide su presencia. Todo queda iluminado por esa presencia divina. Su presencia en nuestra vida se remonta a los tiempos de nuestra gestación en el seno materno. No se contenta con estar presente, es activo: nos formó y entretejió como fue entretejido el paño el paño que cubría el Arca: con bordados y recamados. La arquitectura humana es tan divina que lleva la huella de Dios en la carne. El ser humano es un misterio, misteriosa obra de Dios. Las andanzas de esta maravillosa obra de Dios que es el ser humano son cariñosamente cuidadas por la solicitud divina…” (cf: Biblia de Nuestro Pueblo : Alonso Schokel)
  • 1Ry 19, 8-14: Elías hombre impetuoso, fogoso, descubre al Señor en una brisa tenue, en un susurro apenas audible.  Elías es un profeta que huye de Jezabel porque se ha declarado en favor de Dios en un ambiente pagano. Peregrina y en los límites del desierto, cree morir, pero ya en el desierto recibe  una nueva comida milagrosa. Ha pasado por el ánimo, el tedio, hastío, hambre, desesperación, culpabilidad y al final se ha sentido fortalecido con el alimento y la bebida.  Comienza un nuevo caminar ilusionado y decidido hasta el monte de Dios. El Señor le dirige la Palabra, le hace tomar conciencia de su actividad. Elías se desahoga confiadamente. Dios lo interpela y se confiesa ante Dios.  En resumen Elías el que se aleja de la urbe, cruza   el desierto, sube a la soledad de la montaña. Después ha tenido que descubrir la ausencia de Dios en lo tumultuoso de la vida; finalmente, cuando el tumulto se acalla, la voz callada trae la presencia de Dios que sobrecoge. 

EJERCICIO: El objetivo de este ejercicio es pedirle al Señor que te de la gracia de darte cuenta cómo está tu vida hoy.  Si queremos dar más pasos en la vida espiritual tenemos que saber cómo estamos hoy delante de la vida, de Dios y de uno mismo.  Al terminar el ejercicio sería bueno darme cuenta de mis deseos que brotan del corazón. 

¿Cómo llego a estos EE?  De qué tengo que agradecer a Dios  al comenzar estos EE?   Al comenzar estos EE recuerdo la huellas que Dios ha dejado en mi persona a lo largo de este año que ha pasado.

Deseo que  mi vida cristiana en adelante sea vivida desde Dios? ¿Por dónde, en qué áreas de mi vida percibo desórdenes que me han llevado al sin sentido o a la desolación a lo largo de este año o a lo largo del tiempo? ¿Estoy dispuesto a dejar todo en manos del Señor? 

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Para ayudarme en este ejercicio me puedo acompañar de estos textos bíblicos, el que más se ajuste a mi realidad.     

Textos bíblicos:

  • 1 Re. 19,8-14: Mis huracanes, terremotos, fuegos, brisas acariciantes…
  • Apc 3,14: Mira que estoy a tu puerta…
  • Mc 6,30: Contarle al Señor lo vivido este año.
  • Salm 139: Tú me sondeas y me conoces…                                                                                                                                                                                                                       

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