Preparar la Oración

ADICIONES PARA PREPARAR LA ORACIÓN

Cuando se habla de Adiciones nos referimos ha simples ayudas  para entender mejor lo que se quiere: “para mejor hacer la oración y  para mejor hallar lo que se desea” cf  [73], en este caso.   Los números entre corchetes es una invitación a revisar el libro autógrafo de los Ejercicios Espirituales. No indican el número de página, sino el lugar donde se haya el contenido de la misma. En el tema que nos ocupa se refiere a dar algunas sugerencias para preparar bien mi oración

Si la persona desea hacer bien la oración, sobre todo si está haciendo retiro o Ejercicios espirituales, le conviene tomar nota de lo que dice S. Ignacio:  “La primera adición es, después de acostado, ya que me quiera dormir, por espacio de un Avemaría pensar a la hora que me tengo de le­vantar, y a qué, re­sumiendo el ejercicio que tengo que hacer.”  [73]

 “La segunda, cuando me despertare, no dando lugar a unos pensamientos ni a otros, ad­vertir luego a lo que voy a con­templar en el pri­mer ejercicio de la media noche,….” [74]

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 ENTRAR PLENAMENTE EN LA EXPERIENCIA DE ORACIÓN.-  El ejercicio de la oración involucra a toda la persona, con su historia, con su presente, con su pasado, con sus pasividades y esperanzas.

Estas dos adiciones llevan al que desea hacer oración para que esté pendiente que va a hacer oración. Y si la persona está en Retiro o haciendo Ejercicios Espirituales  tiene que comprender que esta dinámica de oración no es  una experiencia para ciertos momentos aislados, sino que ocupan todo el tiempo y a toda la persona.  Sólo Ora o hace Ejercicios quien entra plenamente en ellos con voluntad, esfuerzo y sin  limita­ción  alguna.

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ELIJO EL LUGAR ADECUADO PARA LA ORACIÓN Y ME DISPONGO PARA EL ENCUENTRO:

ORO CON EL SEÑOR,  NO ORO DE MANERA SOLITARIA. POR TANTO PREPARARSE Y DISPONERSE PARA LA ORACIÓN – LA ORACIÓN  LA  HAGO CON EL SEÑOR DEJANDO QUE SU PRESENCIA  SE SIENTA DENTRO DE MÍ . Ignacio en su libro de Ejercicios Espirituales nos dice:

“La tercera, un paso o dos antes del lu­gar donde tengo que contemplar o meditar, me pondré en pie, por espacio de un Pater noster, al­zando el entendi­miento arriba, considerando como Dios N.S. me mira, etc; y hacer una reverencia o humillación” [75].

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 Es necesario que antes comenzar la meditación se elija un lugar adecuado donde hacerla: capilla, jardín, habitación,…, y an­tes de situarnos en el sitio preciso hay que considerar y tomar con­ciencia de “cómo Dios N.S. me mira”. Esto es un acto que consiste en ponerse en la presencia del Señor.  Mi oración no es un mero aislamiento, un estar sólo. ¡Nada de eso!. Mi meditación o contemplación es algo que hago en presencia del Señor. Más aún, la hago con El, dejando que su presencia se sienta dentro de mí.

La cuarta, entrar en la contemplación, cuándo de rodillas, cuándo postrado en tierra, cuándo supino rostro arriba, cuándo asentado, cuándo en pie; andando siempre a buscar lo que quiero. 

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En dos cosas advertiremos:

* la primera es que, si hallo lo que quiero de rodi­llas, no pasaré adelante; y si postrado, asimismo, etc.

* la segunda, en el punto en el cual hallare lo que quiero, ahí me reposaré, sin tener ansia de pasar ade­lante hasta que me satisfaga” [76]. 

BUSCO LA POSICIÓN ADECUADA PARA LA ORACIÓN: en la postura donde halle lo que quiero ahí me que­daré sin pasar adelante..-  Si en la adición tercera se hablaba de buscar un lugar ade­cuado para ponerse en presencia de Dios, ahora S. Ignacio nos dice cómo en dicho lugar hay que buscar una posición adecuada, de tal manera que en la postura donde halle lo que quiero ahí me que­daré sin pasar adelante. Hay que buscar lo más adecuado para uno, pero hay que tener cuidado de no estar cambiando continuamente.

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SIN PRISAS QUEDARSE EN EL PUNTO DONDE SIENTO QUE EL SEÑOR ME LLENA INTERIORMENTE.- La segunda cosa de que nos advierte esta adición es saber quedarse en el punto en el cual hallare lo que quiero. Una medita­ción suele tener varios puntos. Procura detenerte, meditar e interio­rizar aquel o aquellos que te llenen interiormente. Tal vez un sólo punto basta para llenar toda una hora de meditación. No te preocu­pes. No tengas prisa por pasar adelante. Sólo se continuará cuando un determinado punto halla satisfecho plenamente.

NO LLAMAR LA ATENCIÓN HACIENDO COSAS EXTRAÑAS EN LA ORACIÓN.- Haciendo referencia a esta adición, la segunda nota en el número [88] nos dice que “nunca se hará en la Iglesia delante de otros, sino escondido, como en casa, etc”. S. Ignacio quiere dejar aquí claro que hay que evitar toda manera de llamar la aten­ción haciendo cosas extrañas a los ojos de los demás.

REPARAR EL ENCUENTRO

Preparar la oración…Que importante es saber preparar el Encuentro con el Señor ! porque de eso depende la calidad y el espíritu de toda la oración.  En la oración no voy a buscarme a mí mismo ni tampoco me puedo quedar  en los contenidos…se trata de establecer una relación con el Señor… por eso,  se trata de comenzar bien la oración lo que implica desde el primer momento entrar con la actitud de “HACERSE PRESENTE A DIOS”.

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¿CÓMO PREPARAR ESTE ENCUENTRO CON EL SEÑOR?

OBJETIVO: Ver el momento, la duración, el lugar y otras ayudas y así entrar en una relación más personal con Dios: Ponerse en su presencia. Hacerse presente a Dios.

CRITERIO DE FONDO A TENER EN CUENTA: La calidad y el espíritu de toda la oración dependerá del cuidado con el que hemos comenzado; no se trata de abordar los contenidos sin establecer una relación con el Señor; entonces, el resultado: la persona se han buscado más  a sí misma en lugar de buscar a Dios.

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Elías quería encontrar a Dios a su manera; sin embargo, Dios se dejó encontrar donde Él quizo y no como quería Elías.  Al final Elías lo encontró en la Brisa Suave  1Ry 19,12

PREGUNTA QUE ESTÁ DE FONDO: ¿Cómo hacerse presente a Dios?

HACERSE PRESENTE A DIOS : Toda una experiencia de preparación. Un encuentro se prepara, la hora, el lugar, objeto del encuentro, mido de comportarse, qué preguntas tengo.  Luego se viste el corazón, el que hace los Ejercicios se pone en camino, tomo conciencia de que el otro también me está esperando.

  • HACERSE
  • PRESENTE
  • A DIOS

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 I.- PREPARAR LA ORACIÓN

  • No se trata de orar cuando me gusta o cuando tengo ganas. Si se actúa de esta manera tengo el peligro de confundir a Dios con mis ganas, a Dios con mis estados de ánimo.
  • No se trata de orar cuando quiero. Es gratuidad, pero ojo! La gratuidad no consiste en poder orar cuando quiero, sino en estar ahí por el Señor y no por mi propio gusto; entonces me pregunto si Dios es la fuente de mi vida.

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  • Preparar la Oración lo mismo que cuando hacemos Ejercicios Espirituales nos llevan a prever el momento y la duración de la oración; es decir, prever un momento propicio a la disponibilidad interior. Determinar entonces una duración suficiente ante todo para orar sobre el texto bíblico que el Ejercitador propone. En Ejercicios se pide una hora de oración; y si no tienes tanta experiencia puedes orar 30 minutos; sin embargo, un tiempo demasiado corto no me basta para entrar  en oración, por lo que es conveniente prolongar el tiempo (sobre un texto por ejemplo)  y concluir.
  • Prever el lugar: lo mejor es preparar un lugar que me lleve a recogerme.  Pongo una velita, una estampita, una cruz; en cambio, si estoy pendiente del celular, o me pongo al celular para solucionar problemas que dejé en casa o en el trabajo o de todo aquello que me  recuerda asuntos pendientes, no debo de extrañarme de las distracciones y el barullo interior. Si no estás dispuesto a poner de tu parte es mejor volverse a casa , sería lo más sano para no engañarte a ti mismo.
  • PARA CONTINUAR ENTRE AL SIGUIENTE ENLACE

 

LA COMPOSICIÓN DE LUGAR

TEMA GENERAL: La Oración y sus partes

 tema específico: La composición de lugar

 LA COMPOSICIÓN DE LUGAR

  •  La composición de lugar me permite entrar en el Misterio contemplado
  •  “Imaginar el lugar, es creer, que Dios ha entrado en la historia y toca hoy mi        historia, creo en un punto de encuentro entre lo que soy  y la palabra.”
  •  “LA CONTEMPLACIÓM AYUDA A DESCUBRIR A DIOS NO EN EL AIRE, SINO EN NUESTRA REALIDAD (CASAS, CAMINOS, LUGARES, desiertos)”

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Primer preámbulo [47]    

 

El primer preámbulo  es composición viendo el lugar. Aquí es de not­ar que en la contemplación o meditación visible (como es contemplar a Cristo nues­tro Señor, el cual es visible) la composición será ver con la vista de la imagi­nación el lugar material donde se halla la cosa que quiero contemplar. Digo el lugar material, por ejemplo un templo o monte donde se halla Jesucristo o Nuestra Señora, según lo que quiero contemplar. En la invisible (como aquí, tratando este ejercicio de los pecados) la composición será ver con la vista imaginativa y considerar  que mi alma está encarcelada en este cuerpo sujeto a corrupción, y todo el compósito en este valle como desterrado entre brutos animales. Digo todo el compósito de ánima y cuerpo.

La composición de lugar me permite entrar en el Misterio contemplado.

La “composición de lugar” intenta en primer lugar influir en mi estado de ánimo creando un paisaje y generando toda una situación existencial. Es evidente que un paisaje puede cambiar mi situación anímica. Crea un ambiente interior para sujetar en lo posible a la que Sta. Teresa de Jesús llamaba la “loca de la casa”, nuestra imaginación. Se recomienda conservar esta ambientación existencial. La composición de lugar me permite entrar en el Misterio contemplado.Es evidente que un paisaje puede cambiar mi situación anímica; piénsese en cómo me afecta un panorama desértico, o un mar enfurecido, o un valle verde rodeado de montañas lejanas, el colorido del cielo, etc..

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El que hace la Composición de lugar siente una situación “existencial”, haciéndole penetrar a través de imágenes en las realidades divinas, introduciéndonos a través de experiencias visibles en un mundo sobrenatural e invisible.   Para el hace la oración convine que permanezca dentro de un ambiente, de una vivencia global.

En la medida de lo posible sería necesario que el ejercitante se conserve en esta ambientación “existencial” profunda y que haga todas sus reflexiones dentro de esta vivencia global. No se trata de que la imaginación permanezca fija en estas imágenes, que según las diversas contemplaciones Ignacio nos propone, -cosa por lo demás imposible-, sino que permanezca dentro de un ambiente, de una vivencia global, como hemos dicho, con todo el significado profundo que estas “composiciones de lugar” llevan consigo

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La Composición de lugar vislumbra la petición que se hará después. Una palabra más sobre la “composición de lugar”. Ella, ya desde el comienzo de la oración, nos señala, muchas veces, (sucede eso claramente en la Primera Semana) lo que el Ejercitante debe conseguir. Este fin de cada ejercicio quedará después más explicitado en la “petición” propia de cada ejercicio, y en el coloquio o coloquios en que el Ignacio la concreta.

¿CUÁL ES LA HERRAMIENTA PARA HACER UNA COMPOSICIÓN DE LUGAR?

Se utiliza la imaginación: Imágenes. La Imaginación construye el lugar donde sucede el episodio. Es también una visualización simbólica del tema tratado.

¿A DÓNDE ME LLEVA LA IMAGINACIÓN?

Gracias a este espacio y a esta puerta concreta, se da ya una “toma del misterio de Dios que hemos escogido para orar. Si esto es verdad, mi corazón, la memoria o los sentidos pueden comenzar a trabajar en paz.”

¿CUÁLES SON ESTOS TIPOS DE IMÁGENES?

PUEDEN SER IMÁGENES REALES: Imágenes de paisajes visitados (Tierra Santa) para imaginar sinagogas, ciudades y pueblos donde predicaba Cristo o el lago Tiberiades, o la montaña. Otra ayuda pueden ser las imágenes vistas por un pintor o escultor. Contemplando estas imágenes podemos entrar en el misterio.

PUEDEN SER IMÁGENES SIMBÓLICAS:  nos ayudan a orar sobre realidades invisibles como la ternura o el amor creador de Dios (Is 43, o Os 2, 16). Otra realidad invisible puede ser el pecado (considérese mi ánima encarcelada o desterrada)

CUALIDADES DE LA IMAGINACIÓN: ¿qué puede pasar cuando utilizo mi imaginación?  Puedo fijar mi imaginación. Esto se convierte en un buen medio, junto con todo mi ser, al servicio de la oración. Ver el lugar ayuda al silencio interior. En caso de distracción, volveré a este punto que sirve de ancla, a esta imagen.

La materia de mi oración (un texto o un misterio) es una realidad y no el fruto de mi imaginación. La composición viendo el lugar no consiste en una reconstrucción histórica, sino en un simbolismo.

Nos permite determinar un espacio para mi oración: es aceptar el espacio concreto o el campo particular donde se está representando el misterio de Dios entre los hombres. Es una manera, como dice Ignacio, de volverme peregrino que quiere ver, tocar los lugares de nuestra tierra donde Dios se ha revelado.

Mi imaginación es evangelizada, como lo es mi afectividad, mi inteligencia o mi voluntad y así orientados con creatividad al servicio de mi búsqueda de Dios.

EL USO DE LAS ESCENAS BÍBLICAS

LOS LUGARES DE LOS HOMBRES SON LUGARES DE DIOS

Toda escena bíblica a abre al “Dios entre nosotros” que se ha revelado en lo concreto de nuestra humanidad, de nuestro mundo.  La tierra que habitamos adquiere una dimensión bíblica, divina. La Composición viendo el lugar ayuda a descubrir a Dios, no en el aire, sino en la realidad (casas, caminos, lugares, desiertos…).

 

Un comentario sobre “Preparar la Oración

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