P. Quique Castro S.J.

AL REFLEXIONAR EN TORNO A LA TRINIDAD SANTA LLEGAMOS A SENTIR QUE LA VIDA VALE LA PENA VIVIRLA…Y VIVIRLA BIEN Y CÓMO? IMPLICANDOSE CON LO SENCILLO, LO HUMILDE…CON LOS QUE NADIE QUIERE TENERLOS EN SU AGENDA PORQUE QUITAN TIEMPO Y NO TIENEN “CLASE”

En un primer momento les presento  un extracto de los comentarios sobre la Trinidad que han escrito el P. Cardó S,J, ; el P, Adolfo Franco, y el P. Pagola.    Son párrafos para reflexionar en silencio y nos pueden llevar al silencio que se hace oración; en un segundo momento, a manera de Coloquio diré alguna idea de las consecuencias prácticas que se desencadenan del Misterio de la Santísima Trinidad

PRIMER MOMENTO: El misterio de la Trinidad Santa no es, pues, una teoría ni un dogma racional. Es una verdad que ha de ser llevada a la práctica. Porque quien confiesa a Dios como Trinidad, vive la pasión de construir comunidad. La Trinidad le inspira sus acciones y decisiones para que todo contribuya a crear una sociedad en la que sea posible sentir a Dios como Padre, a Jesucristo como hermano que da su vida por nosotros, y al Espíritu como fuerza del amor que une los corazones para formar entre todos una sola familia. (P. Cardó S.J.)

La inmensa mayoría de los cristianos no sabe que al adorar a Dios como Trinidad estamos confesando que Dios, en su intimidad más profunda, es solo amor, acogida, ternura. Esta es quizá la conversión que más necesitan no pocos cristianos: el paso progresivo de un Dios considerado como Poder a un Dios adorado gozosamente como Amor. (P. Pagola)

Dios es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo. Es el cariño de Dios que quiere decirles a sus hijos cómo es El, para que lo conozcamos y lo amemos más. La Biblia es el libro en que Dios nos cuenta cómo es. Y en la revelación de su Misterio Trinitario llega a descubrir lo más íntimo de su ser.  Son todo un conjunto de textos del Nuevo Testamento los que contienen esta afirmación (cf. Mt 28, 19, entre otros).

Pero Dios es Trinidad, es un misterio de Amor. Y su omnipotencia es la omnipotencia de quien solo es amor, ternura insondable e infinita. Es el amor de Dios el que es omnipotente. Dios no lo puede todo. Dios no puede sino lo que puede el amor infinito. Y siempre que lo olvidamos y nos salimos de la esfera del amor nos fabricamos un Dios falso, una especie de ídolo extraño que no existe. (P. Pagola)

Qué pobres nos resultan nuestras palabras. Parecen instrumentos rígidos, esquemáticos y sin color, cuando con ellas queremos acceder al conocimiento del Ser Fundamental. Nuestras palabras son tan torpes. Pero por la fe intuimos que detrás de la frontera de esas palabras se abre el Abismo de lo más elevado y de lo más sublime. Las palabras persona, esencia, padre, hijo, espíritu, y todas las otras con que nos acercamos a la Sublime Revelación, son como señales que nos piden que sobrepasemos lo inteligible, para que nos acerquemos desnudos de conceptos al Abismo de Dios. Y entonces le damos al corazón el puesto de la inteligencia para que nos adentre en el conocimiento de Dios; hacemos que el corazón con su capacidad intuitiva dirija a la inteligencia en esta nueva forma de conocer.( P. Adolfo Franco s.j.)

El misterio de la Trinidad nos dice que Dios es comunidad de personas. No es un ente abstracto y lejanísimo, sino vida y fuente de vida, y por eso es comunidad y relación. La expresión de San Juan: “Dios es amor” pone justamente de relieve la relación interna amorosa que constituye el ser de Dios: el que  ama (el Padre), el que es amado (el Hijo) y el amor con que se aman y se unen (el Espíritu Santo). Y como hemos sido creados a su imagen y semejanza, los seres humanos alcanzamos nuestro pleno desarrollo en nuestra relación de hijos e hijas para con Dios y de hermanos y hermanos entre nosotros. Es lo que deseamos realizar con la bendición del comienzo de la misa: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión en el Espíritu santo estén con ustedes” (2 Cor 13, 11-13). (P. Cardó S.J,)

SEGUNDO MOMENTO:  Las ideas anteriores nos llevan a colocarnos delante del deseo de Dios: que le podamos reconocer en este mundo concreto en el que vivimos. No en otro, no el mundo virtual de estos tiempos.  Este reconocimiento nos cambia la perspectiva de la vida, nos resitúa en la realidad desde la Trinidad Santa. Rublevtrinität_ubt (1)

En primer lugar: como cristianos podamos acercarnos más a Jesús, pero hay que reconocerle en la vida que vivimos; por este motivo le pedimos al Espíritu “conocimiento interno, que es conocimiento de corazón… para que más le ame y le siga: “Señor yo quiero seguirte contigo y como tú, a tu estilo. Concédeme tus mismos sentimientos”… 

Entonces, la primera consideración práctica es que nuestra fe se actualiza y se fortalece cuando comprendemos que Jesús es nuestro tesoro escondido o nuestra perla preciosa, y no hay otra cosa que pueda ser nuestro principio y fundamento. Es Él y sólo Él. Por eso le pedimos al Señor: Conocimiento interno para más amarle y seguirle. 

images (7)Jesús con su decir y hacer nos muestra el rostro de Dios. Nos damos cuenta que nuestro Dios es un Dios cálido capaz de situarse en este mundo con toda su complejidad y variedad. Es un mundo donde existen unos blancos, unos negros, unos naciendo, otros muriendo, unos en paz unos en guerra… podemos contemplar cómo muchos seres humanos  viven sin sentido, como descendiendo al infierno…No podemos olvidarnos de esta realidad; entonces, hay que considerar como todos nos podemos perder en este mundo con tanta ceguedad como dice Ignacio. Y aquí la segunda consideración práctica: la Trinidad Santa contempla este mundo, pero ojo: está contemplando su mundo, no lo olvidemos… por eso nuestro Dios no abomina, la obra de sus manos. Si nos percatamos de las cosas que vemos y escuchamos en nuestro mundo no cabe duda que muchas veces los que rechazamos, condenamos o aborrecemos la obra de la creación y la condición humana somos nosotros mismos.

enardece_001La tercera consideración práctica es reconocer que este mundo complicado, roto y desquiciado sigue siendo el mundo querido por el Dios de la vida, no lo olvidemos.   DIOS no se arrepiente de la obra de sus manos. Desde el Gen 9, 12-17 nos podemos percatar que al ver el arco iris hay que acordarse de que Dios nunca  aborrece  la obra de sus.

images (2)Nuestro Dios, el Dios que se revela en Jesús sigue siendo el Berit, el que hizo Alianza, no lo olvidemos. Por eso la Trinidad Santa contempla este mundo en su complejidad, en sus rupturas, en sus desenfoques.

Realmente, cómo los seres humanos podemos pasar ese riesgo de perdernos, de perder el sentido, de frustrar la existencia…eso es el pecado, la posibilidad real de frustrar nuestra propia existencia.

La cuarta consideración práctica es darnos cuenta como la palabra que pronuncia la Trinidad Santa sobre este mundo es una palabra de sanación y salvación: Hagamos la redención del género humano, forjemos una nueva cultura donde se respete la dignidad de las personas. Ojo! no demos esto por sabido porque aquí está la raíz, aquí está una de las raíces de nuestra vocación como cristianos de este tiempo. Una vocación que hace posible lo imposible!

Finalmente, ¿cómo mirar este mundo?  Se trata de mirar el mundo no sólo desde dentro sino desde fuera. Como cristianos ¿cómo nos estamos implicando con este mundo?  con mensajitos en el Face? Con respuestas a los comentarios virtuales?  Haciendo gala de nuestras grandes constructos intelectuales en el Face? ….

DONACIONESNo! creo que la Santísima Trinidad Santa mira este mundo para implicarse compasivamente en este mundo. Y esto lo veo a diario en nuestros estudiantes de Fe y Alegría, en esas personas que nos esperan en los hospitales hambientas de consuelo y de ánimo para levantar la voz ante tanta injusticia. Veo el desquicie en esas personas que van saliendo de pobres pero su vida va dependiendo del interés de los que están por encima de ellos; en las personas que ven cómo hombres y mujeres de saco y corbata engañan y destruyen las expectativas de tantos otros…en fin….images (9)

Se trata de participar de este deseo de Dios: “Hagamos redención del género humano”. Por eso la Trinidad Santa desmonta toda consideración piadosa o que se quede en grandes planes intelectuales y académicos; entonces, caballero!

Tengo que darme cuenta que no podemos hacer todo esto en solitario, necesitamos de la comunidad cristiana y por eso le  pidamos al Señor que nos libre de quedarnos, ante este mundo roto, como espectadores; que nos libre de estar sólo acusando y pasando sobre las  heridas del mundo, que nos libre.  Que nos libre ante este mundo roto y desquiciado de quedarnos como espectadores gesticulando y lamentándonos, si nos quedamos en el lamento, pues, entonces, nuestra vida no vale la pena.  De ahí que el resultado de la reflexión o contemplación de la Santísima Trinidad nos lleva  a considerar cómo se concreta la voluntad salvífica de Dios. Es una mirada universal pero que se implica compasivamente en lo concreto.

golfo-de-mexico-calentamiento-globalEfectivamente, el  dogma de la Trinidad nos lleva considerar con todos nuestros sentidos que la Trinidad Santa sí es una comunidad de amor implicada compasivamente. Es una implicación compasiva con el  mundo de los abatidos, de los excluidos, de los rotos, desquiciados; en otras palabras,  una Trinidad implicada con los que sufren porque se dan cuenta que la naturaleza se va desmoronando a pedazos: bombas, atentados, sicariato político y en donde pueden entrar todas las demás instituciones porque se pone en juego el poder; hay colectivos humanos que ven como se destruye la naturaleza: sufren por falta de falta agua, plantaciones; los pobres generados por el sistema virtual, los remanente capitalistas, el mercado, el consumismo; los pobres que no tienen acceso al conocimiento menos al mundo de la comunicación; los indocumentados, desplazados, los que tiene que huir de su país y se van a perder en otro lado,  por tanto no tienen nombre, ni ciudad; el otro y el otro es el que por su edad ya no sirve, y es rechazado por viejo o por vieja;  la mujer muchas veces considerada como “El otro”, en este mundo roto donde el sujeto es el hombre y la mujer es el otro. 

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De la Trinidad Santa no se deriva un dios apático, arriba “omnipotente”, ocioso, no!  Nuestro Dios es el Compasivo, es comunidad de Amor y se implica compasivamente en la realidad. Y se implica en lo humilde, en lo pequeño y en lo sencillo. Y esa voluntad de sanación, redención y de liberación  se concreta en una muchacha incapaz en un lugar perdido y anónimo.

Quizás sólo nos podemos quedar que la consecuencia del dogma de la Trinidad es reconocer que la vida vale la pena vivirla…y bien. Para ello hace falta considerar como un criterio de discernimiento (en lo cotidiano)   que la mirada del Señor es una mirada grandiosa, universal, global sobre este mundo en que vivimos  pero que se concreta por lo tanto en lo pequeño en lo anónimo y en lo insignificante.